Los cuentos en la educación

Tenemos que librarnos de buscar lo que educa
exclusivamente en lo moral.
Todo lo grande educa, con tal que nos demos
cuenta de ello.
Goethe

cuentos-educacion

1. En referencia a la vida

Las grandes culturas que hasta ahora han sorprendido a la humanidad por su organización, niveles de vida, inventos y hazañas, como son la cultura inca, china, hindú, griega, ¿cómo educaban a sus niños y jóvenes?
¿Por qué en ellas no había, de manera extensiva, establecimientos públicos como los que ahora llamamos escuelas o colegios? Tampoco en ellas había una profesión remunerada como hay a hora que contamos con el concurso de maestros o pedagogos.
No había tampoco universidades, ni postgrados, ni doctorados. Sin embargo esas civilizaciones dieron muestras de magnificencia en las artes, las ciencias, las humanidades; en el desarrollo social y en su función impulsora de grandes adelantos para el hombre.
Pese a ello, se educaban muy bien, y lo hacían en referencia a la vida aunque creando para ello modelos míticos. Se educaban en base a leyendas, fábulas y relatos. No habían oficinas y locales, pero lo infaltable en ellas eran los cuentos.

2. Para eso

En la Plaza del Cuzco las grandes celebraciones se iniciaba con la presencias de amautas y quipucamayoc que en las cuatro esquinas de aquel espacio ritual desde el amanecer hacían el relato de los antepasados. En la cultura occidental las series más antiguas de narraciones se encuentran reunidas bajo la denominación del Pandchatandra, y otra colección de textos que es el Hitopadesha, correspondientes al siglo VI a. de C. y pertenecientes a la cultura hindú.
Estas dos colecciones cuya recopilación es atribuida a Vixnuzarman, fueron consideradas dentro de los libros llamados nitrizastra, que provienen de las etimologías: nitri, igual conducta, y zastra, igual a instrumento de aprendizaje, hecho que nos muestra cómo dichos pueblos reconocían que estos eran medios para formar el alma de su pueblo y de su gente.
Para eso se reunían hombres, mujeres y niños en torno a la hoguera, alrededor del fogón hogareño o bajo el árbol de las pláticas, para narrar y escuchar cuentos, que era y es la institución educativa por antonomasia, la más antigua, eficaz y legendaria, al punto que hasta las diversas concepciones religiosas y de pensamiento adoptaron esta forma de educar a la persona humana y a la comunidad: narrando cuentos.

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